Hace 10 años mi cuarto no era mi cuarto. ¿Por qué? Porque un día vino una muchacha blanca, delgada y alta con un cerro de maletas y muchas acuarelas y pinturas a quedarse durante un año en mi casa. Estaba pequeño, yo aún jugaba con legos y "la anda" por todo el barrio con mis hermanos. Ella no hablaba español, por lo que era dificil entender lo que quería. Al principio era una extraña, sin embargo, con los meses pasó rapidamente a ser parte de la rara cotidianeidad de mi casa. Esta muchacha se enamoró de Puerto Viejo y de Malpaís perdidamente. También se enamoró de la música de Jarabe de Palo y del Gallo Pinto. Recuerdo un pleito con mis papás por un tatuaje y recuerdo también que el día antes de que partiera se hizo una fiesta en mi casa con los amigos y las amigas que había hecho durante el tiempo que estuvo durmiendo con nosotros. Vino 2 veces más y el contacto se perdío... Hablabamos pero no pudo regresar más...
La sorpresa ocurrió ayer. Iba saliendo de Sociales y había un aguacero pero cabrón. De pronto veo la misma cara alargada de Europea no asoleada. No sé como nos reconocimos. Una decada separaba el último encuentro. Fue instantaneo y extraño, como todas las cosas que ocurren en la UCR. Simplemente nos reconocimos. Viene un tanto decepcionada por lo que ha leído de nuestro país. Se rie cuando le digo que aquí el ejemplo de desarrollo es el Chile de la Concertación y se pone triste cuando le cuento de la Marina en Puerto Viejo y de la represa en el Pacuare... Son de esas cosas pequeñas y emocionantes de la vida. Y por supuesto, tenía que pasar en la UCR que es experta en eso de darle cabida a cosas un tanto fuera de lo común.
Luego de 10 años esta joven, que ya tiene 30 años y es una Antropologa que le grita cosillas feas a la Bachelet, almorzará nuevamente con mi familia. Por eso luego les sigo contando sobre esto, que tengo que ir a poner la ensalda fría de caracolitos en la mesa y a traer un paquete de papas (Sí, lo sé, mi familia es como un cliché viviente)...
La sorpresa ocurrió ayer. Iba saliendo de Sociales y había un aguacero pero cabrón. De pronto veo la misma cara alargada de Europea no asoleada. No sé como nos reconocimos. Una decada separaba el último encuentro. Fue instantaneo y extraño, como todas las cosas que ocurren en la UCR. Simplemente nos reconocimos. Viene un tanto decepcionada por lo que ha leído de nuestro país. Se rie cuando le digo que aquí el ejemplo de desarrollo es el Chile de la Concertación y se pone triste cuando le cuento de la Marina en Puerto Viejo y de la represa en el Pacuare... Son de esas cosas pequeñas y emocionantes de la vida. Y por supuesto, tenía que pasar en la UCR que es experta en eso de darle cabida a cosas un tanto fuera de lo común.
Luego de 10 años esta joven, que ya tiene 30 años y es una Antropologa que le grita cosillas feas a la Bachelet, almorzará nuevamente con mi familia. Por eso luego les sigo contando sobre esto, que tengo que ir a poner la ensalda fría de caracolitos en la mesa y a traer un paquete de papas (Sí, lo sé, mi familia es como un cliché viviente)...
